LA ESPIRITUALIDAD ORIGINARIA

Foto: Muruchi Poma.
¿LA ESPIRITUALIDAD ORIGINARIA SE FUNDA EN EL CONSUMO DE PLANTAS PSICOACTIVAS?
Javier Solís Salcedo (B.A., M.A., Ph.D.)
Cie-Quich (Presidente) de la Nación Muchik /2026-03-17
Jesse Wolf acierta en imaginar que hace más de 2,500 años peregrinos procedentes de diversos lugares de los Andes y la Amazonía viajaban para llegar a un centro sagrado, en el que estaba construido un Templo, el cual funcionaba, con el fin de participar en ritos y ceremonias.
Wolf sostiene que "dentro de Chavín de Huántar [nombre moderno del Templo] no había luz. Las galerías de piedra la tragaban por completo. El agua canalizada por las paredes hacía que la montaña sonara viva, que respirara".
Como si la ciencia moderna le diera el don de la videnvia, J. Wolf expresa sin rubor: "En esa oscuridad, los sacerdotes inhalaban sustancias psicoactivas, como vilca, desde tubos rituales tallados y entraban en estados alterados de percepción".
Para corroborar su percepción sobre la espiritualidad originaria de los Chavín señala que las tallas de la figura central, (llamada por Julio C. Tello, "Lanzón de Chavín") con dientes de jaguar, rasgos de ave rapaz y serpientes que brotan del cuerpo. Wolf postula que este "lanzón" no es un monstruo sino "un mapa de transformación". Y sugiere que estás transformaciones fueron inducidas gracias al metódico consumo de plantas psicoactivas ("vilca", "wachuma"), por parte de los sacerdotes chavín.
El antropólogo Jesse Wolf asi como la mayor parte del establishment académico estan plenanmente convencidos que la "espiritualidad de los Chavín" se fundaba en el consumo metodico de plantas que llaman psicoactivas (coca, vilca, wachuma y ayahuasca).
Esta concepción modernista corrobora sus ideas preconcebidas y prejuicios sacadas de las hipótesis y teorías paridas desde mediados del siglo XIX y durante todo el siglo XX por la modernidad. La que podría resumir en:
▪︎ lo que llaman espíritu, mente, alma, conciencia y pensamiento son sólo epifenómenos del cerebro. Es decir, reflejos pasivos de la actividad cerebral. En consecuencia, los símbolos, mitos, ritos y cosmovisiones de los pueblos primitivos son de origen mental humano.
Esta gaseosa concepción se deriva en línea directa del dualismo mecanicista de René Descartes (siglo XVII) y del empirismo y pragmatismo anglosajón de los siglos XVII y XVIII. Las que se reforzaron con las concepciones cientificistas del progresismo y evolucionismo, de los siglos XIX y XX.
Para Jesse Wolf, la metódica ingestión ceremonial de plantas psicoactivas produce / genera / induce: "estados no-ordinarios de conciencia". Y que éstos "estados alucinogénicos" son no sólo la base y fundan la espiritualidad sino además son la fuente de la producción simbólica de los Chavín. Estas ideas con aores de cientificidad forman parte del totalitarismo epistémico occidental.
Para los guardianes de la enseñanza tradicional, los principios psicoactivos de las plantas maestras no son la fuente matriz de los estados superiores del ser (el Hanan Pacha de la metafisica natural andina en su variante quechua) sino que dichas sustancias se encargan de "energizar" los canales o puentes o portales que ligan / unen al ser humano con dichos estados.
La Fuente Matriz (Paqarina en el mundo andino) es el Gran Misterio, la Realidad de las realidades. Que no es "lo creador" en sentido teísta judeocristiano y musulmán. Ni tampoco es un mega-atractor cósmico como suponen los cosmólogos modernos.
Ésta representa el retorno al centro primordial y la liberación de las limitaciones de las condiciones individuales de la existencia universal (tiempo, espacio, forma, materia/energía y vida) alcanzable mediante la intuición intelectual. Y al que todo ser aspira retornar: la nostalgia a los orígenes...