Luna_Eclipse
El Ataque a la Luna en Abya Yala

© George Aguero.
Por Francisco Varela Pantoja/ 2026-08-30
Introducción
El 27 de agosto de 2026, los cielos nos ofrecerán un eclipse lunar. Desde la perspectiva científica eurocéntrica, el fenómeno será categorizado, medido y contemplado como un evento óptico fascinante, un espectáculo astronómico distante para observadores pasivos. Sin embargo, para los pueblos originarios de nuestra América, la desaparición temporal de la luz jamás ha sido un simple show en el firmamento. En las cosmologías ancestrales, la sombra sobre el astro no se contempla: se combate. Este artículo propone contrastar la visión instrumental de la ciencia dominante con la memoria viva de las comunidades andinas, amazónicas y mapuche, utilizando sus saberes no como folclore del pasado, sino como una guía de acción y compromiso ético ante la crisis política, ambiental y territorial que atraviesa hoy nuestro continente.
Eclipses de Luna en la Cosmovisión Indígena Sudamericana
1. Andes y Aymaras: El Ataque de los Pumas Celestiales
Para la cosmovisión Aymara, el eclipse de Luna (Phaxsi) jamás constituye un fenómeno neutro ni una curiosidad óptica. Se vive como una batalla cósmica donde espíritus depredadores celestes intentan devorar al astro rector de los ciclos agrícolas y reproductivos. Como rescata Manuel de la Torre a partir de las investigaciones de Arthur Posnansky en Tiahuanaku, existen centenares de artefactos ancestrales donde aparece grabado el "puma celeste" devorando a la Luna. Esta lectura dio nombre a la constelación de Puma Yunta ("par de pumas") —asociada en Occidente a Géminis—, que representa a estos felinos míticos acechando al astro en momentos de vulnerabilidad.
La comunidad andina entendía que la pasividad equivalía a permitir el fin de la luz. Esta activa respuesta comunitaria fue registrada por tempranos cronistas españoles como el jurista Polo de Ondegardo en 1567:
"Quando se eclipsa el sol, ó la luna, ó parece algún cometa, ó resplandor en el ayre suelen gritar y llorar, y hazer que otros griten y lloren, y que ladren los perros, ó aúllen y para esto los aporrean. Suelen cercar sus casas en processión de noche con hazes de fuego y hazer otras cerimonias para que no les venga el mal que temen y que tienen por agüero malo" (Polo de Ondegardo, 1567).
En la misma línea, el jesuita Bernabé Cobo añadiría años más tarde cómo la gente "azotaba los perros para que ladrasen... y tiraban flechas hacia la Luna para asombrar al león que la embestía". El reclamo colectivo, las antorchas de fuego, el llanto ritual y el sonido en la noche eran un ejercicio deliberado de resistencia y compromiso cósmico: el deber ético del comunero de interceder y defender el astro que sostiene la vida en la Pachamama.
2. Tradición Tupí-Guaraní: El Mito Chiriguano del Yaguarogüí
Dentro de la familia lingüística tupí-guaraní, los chiriguanos (ava guaraníes) del sur de Bolivia explican los eclipses lunares a través de una narrativa mítica recogida por el etnógrafo Bernardino de Nino en 1912. Según la leyenda, tras cortar la cabeza al jefe de los jaguares, esta escapó rodando y rogó refugio a la Luna. El astro compasivamente la ocultó en su seno y le devolvió la vida. Sin embargo, la fiera encendida (el yaguarogüí o tigre amarillo) pagó la bondad de la Luna atacándola con voracidad para devorarla.
Al verse acorralada, la Luna pidió auxilio a gritos a los habitantes de la Tierra. Aunque los chiriguanos recordaban que la Luna había protegido a su enemigo, salieron en masa a defenderla para evitar quedar sumidos en tinieblas eternas:
"Los indios, a pesar de la mala acción que les había hecho la Luna, más por conveniencia que por compasión, salieron en masa de sus pueblos, y quien con gritos, quien con silbidos y quien con astas de vacas y toros, atemorizaron al yaguarogüí... y desde entonces toda vez que sucede un eclipse de Luna, practican lo mismo".
Para esta tradición, si el eclipse es total se cree que el tigre logró tragar íntegra a la Luna; si es parcial, se interpreta que las alarmas, los gritos y los instrumentos de guerra lograron espantarlo a tiempo.
3. Cosmovisión Mapuche: Luto, Lucha y Sanación durante el Puniküyen
En la cosmovisión mapuche, el eclipse lunar (Puniküyen) se vive como un presagio de gran preocupación y temor, asociado históricamente a catástrofes, terremotos, escasez o guerras (weichan). La desaparición de la luz se concibe como una contienda cósmica donde la Luna lucha por su supervivencia. Si la Luna es vencida y se oscurece por completo (eclipse total), se auguran tiempos difíciles; si logra prevalecer (eclipse parcial), el mundo recupera su equilibrio.
Para intervenir en esta batalla, la comunidad despliega acciones rituales comunitarias y medicinales:
- Rogativas (Ngillatun) y Cantos Linajísticos (Kümpem): Las familias se levantan de madrugada para arrodillarse al aire libre, implorando el retorno de la luz a través del kümpem (canto ceremonial dedicado a los ancestros de la Luna). En él se aclama al astro en sus distintos ciclos (Küyeñkushe, Küyeñfücha, Küyeñülcha, Küyeñweche) con la súplica: "¿Puedes volver a vivir? Por favor, vuelve a vivir, no nos dejes tirados... vuelve a alumbrar".
- Medicina y Ritos de Sanación (Lawentuwün y Zatun): Paradójicamente, el momento en que la Luna desaparece (Epeñamküyen o Ñamküyen) es considerado por las machi y los lawentuchefe como el período más propicio para la sanación espiritual y corporal. Bajo la ceremonia del Chalintuku o el Zatun, se cree que al «terminar» temporalmente la Luna, también se disipan las enfermedades y los padecimientos del paciente, logrando que la dolencia desaparezca junto con la sombra del astro.
Conclusión: Del Espectáculo Cósmico a la Resistencia Terrenal
Las cosmovisiones Aymara, Tupí-Guaraní y Mapuche nos enseñan que la pasividad ante la sombra nunca fue una opción: un eclipse lunar exigía compromiso ético y acción comunitaria para defender la vida. Hoy, Latinoamérica atraviesa sus propios eclipses políticos. Enfrentamos inestabilidad social, descontento institucional, un extractivismo devorador y la encarcelación de más de un centenar de prisioneros políticos mapuche en el Wallmapu. A esto se suma la geopolítica global y las intervenciones del ejército sionista israelí —perpetrador del genocidio contra el pueblo palestino—, que desembarca bajo excusas humanitarias mientras se consolida el avance sobre la Patagonia con la complicidad de los gobiernos locales.
No podemos ser meros espectadores de esta degradación social, territorial y geopolítica. La apatía colectiva nos arrebata el protagonismo histórico. Recuperar nuestra responsabilidad con la tierra implica denunciar estas ocupaciones y resistir al autoritarismo, reavivando el mismo fuego con el que nuestros ancestros defendían la luz en la noche.
Bibliografía Completa
- Cañío Llanquinao, Margarita y Pozo Menares, Gabriel (2014). Wenu Mapu: Astronomía y cosmología mapuche. Santiago: Ediciones UC.
- Cobo, Bernabé (1956 [1653]). Historia del Nuevo Mundo. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles.
- De Nino, Bernardino (1912). Etnografía Chiriguana. La Paz: Tipografía Comercial.
- Polo de Ondegardo, Juan (1567). Instruction contra los ceremonias y ritos que usan los indios conforme al apparato de los dos concilios provinciales de Lima. Capítulo 4.
- Posnansky, Arthur (1945). Tiahuanaku la Cuna del hombre Americano. Tomo II. La Paz / Nueva York.
- Rodríguez, Daniel y Zúñiga, Rodrigo (Eds.). Sizigia: Eclipses en las ciencias y la cultura. Sección "Eclipses en la cultura Chiriguana, Bolivia".