Mestizaje


Cuadro de Castas en el Imperio Español (mediados del siglo XVIII)

LA TRAMPA DE LA "BONDAD DEL MESTIZAJE" Y SU  USO IDEOLÓGICO PARA PERPETUAR EL SINIESTRO ORDEN OCCIDENTAL ESTABLECIDO

Javier Solís Salcedo (B.A., M.A., Ph.D. )
 Cie-Quich (Presidente) de la Nación Muchik.

Los actuales descendientes de las culturas y civilizaciones premodernas de los Andes, la Amazonia y la Patagonia, al igual que sus otros pares de las América del Norte y América Central son cada vez más conscientes de su origen y procedencia genética y cultural amerindia. Están empezando a sacudirse de sus oprobiosas cáscaras neocoloniales, revalorando su milenaria  espiritualidad, (a menudo presentada por el establishment académico como expresiones salvajes  del "pensamiento pre-lógico" e injuriadas por los sistemas de creencias judeocristianas  como "evidencias de la existencia de la brujería, hechicería y paganismo asi como del imperio de Satán  en los indios" (sic)

La creación/constitución de estado-naciones, desde finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, en base a los territorios y poblaciones colonizados, fueron el fundamento/la base para forjalos, a punta de sangre, fuego, traiciones y complicidad de europeos, euroescendientes y algunos occidentalizados. La minoría de origen y procedencia europea no sólamente impuso su proyecto de "nación política", conforme a las teorías políticass europeas e intereses interimperiales de los siglos XVIII y XIX sino además la impusieron bajo el peso de las armas, del afán drl dinero, de nauseabundas complicidades y de todo tipo de  traiciones de occidentalizados. 

Los promotores del proceso independentista y de la creación de los estado -naciones en las Américas, reitero por lo general europeos y eurodescendientes, nunca admitieron a los descendientes de las culturas y civilizaciones premodernas como víctimas de las insanías coloniales europeas. Ellos se presentaban como las víctimas (pagos de impuestos abusivos, repartija de cargos para los nacidos en Europa, etc.). Jamás dichos promotores estimaron que en la creación de sus "nuevos países" se iiban a devolver los territorios a las poblaciones indígenas que fueron apropiados por sus ancestros europeos . De igual modo nunca fue su intención libertar a "sus indios" del pago obligatorio del tributo indígena (que fue la base de la economía colonial y de los inicios  de las republicas). 

Los promotores, sostenedores y creadores de los estado-naciones modernos se repartieron territoros y sus poblaciones bajo principios jurídicos romano-germanicos ("uti possidetis iiris" y la cacareada "autodeterminación de los pueblos"). ¿Quiénes fueron los "pueblos" que intervinieron? No eran las poblaciones rurales indígenas demográficamente mayoritaria, sino la poblacion minoritaria de las sociedades coloniales, los residentes en las pequeñas "ciudades": es decir, la población criolla y acriollados (los eurodescendientes y sus domésticos, afrodescendientes, indios y mesticillos occidentalizados).

Desde hace más un siglo, el establishment político, académico y social de dichos estado-naciones, que son rabiosamente occidentalocéntrico, se han dedicado a reforzar las endebles bases de sus "naciones". Así, conscientes de su enorme fragilidad social han inventado expresiones que carecen de asidero científico pero que refuerzan eso que cínicanente llaman "identidad nacional", entre otras las exprediones: "antiguo Perú", "Bolivia prehispanica" y "Ecuador milenario".

No contentos con ésto han propiciado en sus paises un "genocidio estadístico" , sobre todo de las poblaciones originarias andinas y amazónicas. Por ejemplo, en Perú han reducido el porcentaje demográfico del 92% al 95% que eran dichas poblaciones, según censos coloniales hasta el V Censo Nacional de Población de 1940 (en éste la población indígena era el 87,5%). Desde entonces las poblaciones indígenas originarias se vieron reducidas demográficamente entre un magro 5% hasta un 12% del total nacional.

Insatisfechos con éste genocidio estadístico han inventado una tesis: la "la bondad del mestizaje". Tesis inventada por José de la Riva-Agüero y Osma, líder de la Generación del Novescientos, quien a inicios del siglo XX propuso que "ser mestizo es mejor que ser indio", En adelante, el "indio" que dejaba de hablar su lengua nativa era mestizo. El "indio" que recinía el bautismo era mestizo,. El "indio" que se cortaban los cabellos largos y dejaba de vestirse como indio era mestizo. El "indio: que hacia el servicio militar obligatorio era mestizo. El "indio" que trocaba y alteraba sus nombres y apellidos nativos por españoles era mestizo, , etcétera. 

Esta es, groso modo, la situación general. En este breve estudio  llamo la atención sobre el caso de los  descendientes de los pueblos originarios andinos y amazónicos  (Quechua, Aymara, Awajún, Muchik, Wampis, Asháninka, etc.). Los que son, pese a ser, repito, mayoría demográfica en Perú, Ecuador y Bolivia sin embargo únicamente son parte formal de dichos estado-naciones, Se olvida que éstos son pueblos y naciones son pre-existentes a dichas entelequias jurídico-políticas modernas cuya principal función es perpetuar el siniestro "orden occidental establecido" desde la invasión y colonización del Tawantinsuyu hasta nuestros días. 

La minoría demográfica (eurodescendientes) de los estado-naciones aludidos han construido un discurso nacionalista para legitimar su presencia. Así, en Perú, han implantado el mito del mestizaje como un fabuloso medio de conciliación genético y cultural interracial y como factor clave para la pretendida "unidad nacional". Este supuesto factor clave de trascendencia mundial,  vende la falaz idea de la bondad del mestizaje, este sería el providencial hibridismo biológico y el sincretismo cultural. Es decir "la fusión con confusión" en la que aparece el mestizo como prototipo de un  crisol de razas (melting pot). 

Esta díscola idea modernista, el mestizaje, por supuesto que es no sólo totalmente falsa sino que consagra  como normal una anormalidad genética, otorgandole estabilidad a su poca estabilidad genómica. Lo cierto es que la "población mestiza", sobre todo la derivada de la fusión de diferentes grupos etnicorraciales, desde el punto de vista biológica y pese a que el mestizo en primera generación incrementa la llamada "variabilidad genética", tiene sin embargo más debidades que fortalezas (físicas, psíquicas, sociales y culturales). Por ejemplo, el (coeficiente Intelectual (IQ)  promedio del mestizo es menor al de las poblaciones genéticamente mas estables (china, alemana, japonesa, árabe y aún la negro-africana). Asimismo los antropólogos y sociólogos han notado que las "poblaciones mestizas" tienen mayor propensión al caos social, el mesti3xo es mucho más propenso a participar en actos de corrupción, a contar con altos índices de analfabetismo funcional, los mestizos se aculturan con mayor facilidad (adoctrinamiento político y religioso), etc. 

Dicho de otro modo, contrariamente a lo que se irresponsablemente propaga, si en una sociedad existe mayor hibridación interracial, es decir entre razas humabas diferentes (no interétnica!), hay mayor alienación identitaria y anomia social. Se incrementa entre los miembros de dicha sociedad el "efecto corral / rebaño", valorándose de mabera exponiencial en sus integrantes lo superflúo y ordinario que su calidad intelectual y axiológica. 

Si la llamada población mestiza constituyera la base demográfica, tal como ocurre en Perú, Ecuador y Bolivia, éstos países tendrían muy pocas probabilidades de lograr los milagros sociales y económicos contemporáneos (casos japonés, coreano, chino, etcétera, que son sociedades étnicamente más homogeneas). No se trata únicamente del modelo político (capitalismo o socialismo) ni tampoco de los serios traumas históricos que haya vivido un determinado colectivo humano ni mucho menos de pobreza extrema y violación de los derechos humanos. Peor aún de nivel educativo y  del novel de salud. Lo cual sin duda influye pero no son determinantes de calidad humana.

Según el XII Censo Nacional de población  y Vivienda de octubre del 2017,  la "poblacion blanca" era menos del 6% de la población total. Ésta ha inventado una serie de mitos históricos ("como el antiguo Perú") y socio-políticos  "como el mito de la bondad del mestizaje". No negamos la existencia del mestizaje, claro que si lo hubo, de mala y de buena gana. 

El mestizaje (mezcla interracial e intrarracial) en los Andes y la Amaxonía  no fue un proceso generalizado como muchos, sobre todo los académicos y políticos occidentalocéntricos, creen. Así, los censos de poblaciones hechos luego de la desestructuración europea del Orden Andino fue hecha por primera vez en 1542 por el Lic. Fernando de La Gasca y el último fue hecho a finales del siglo XVIII (durante el gobierno de Francisco Gil de Taboada), los definidos social y legalmente como "mestizos" nunca fueron mayoría demográfica. Entonces: ¿Cómo y a qué se debe que a partir de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX en Perú, Ecuador y Bolivia se llenan de "mestizos"? 

Los invasores y colonizadores españoles, desde su irrupción y durante su dominación colonial, contaron con el colaboracionismo indígena (descendientes de las panakas inca, de los curacas huascaristas y atawalpistas, de representantes de poblaciones avasalladas por los incas y sus aliados). Los primeros mestizos fueron los descendientes, hombres y mujeres, de las panakas incas, para mejorar y conservar su estirpe, linaje y las gollerías que se derivan de su lealtad a la Corona española, contraían matrimonio con nobles españoles. La soldadezca española, ante la escacez de mujeres peninsulares "se amancebaban con indias" producto de ésto nacieron mestizos (los que generalmente eran reconocidos como "hijos ilegítimos" no sujetos a heredar de sus padres hispanos). Ante este hecho social significativo, los mestizos se integraban al mundo indígena. Ser mestizo, sobre todo los de primera generación, nunca fueron bien visto en las sociedades coloniales novohispánicas (nunca podían ser jefes de milicias ni sacerdotes ni oidores ni grandes comerciantes.

Para responder a esta pregunta conviene aclarar que los negros africanos, sus descendientes y mezclas (mulatos, zambos, etc.), jamás fueron llamados "mestizos" no considerados como tales. 

Lo cierto es que éstos estado-naciones son prolongaciones neocoloniales y perpetúan el "orden occidental establecido", al que llaman "estado constitucional de derecho", con la invasión y colonización europea del Tawantinsuyu. Ahora resulta cada vez más evidente de que éstos  estado- naciones de régimen político republicano modernos no nos representan.