Pillos y mentirosos

Foto: Muruchi Poma. Es una pintura expuesta en las aguas calientes de Cajamarka.
“EL MUNDO AL REVÉS”
EL REINO DE LOS SUWAKUNA (PILLOS) Y LLULLAKUNA (MENTIROSOS)
Muruchi Poma: 2026-04-05
Revilla, candidato a la gobernación del Departamento de La Paz, Bolivia, no ganó las elecciones, pero igual fue declarado gobernador por los miembros de la Corte Suprema Electoral (TSE). Bolivia está lleno de políticos pillos y mentirosos que lo gobiernan. Eso me recuerda a un cuento de mi papá. Una vez había un pueblo de puro suwakuna y llullkuna, me contó en una de esas noches en mi ayllu cuando era wawa (niño). Mi progenitor me preguntó, ¿qué haces en esa situación? Sencillo, le dije, no vas a ese pueblo. Ese no era el caso del cuento, me dijo. Pues los viajeros tenían que pasar por ese pueblo. No había otra alternativa. Esa parece ser la situación de los habitantes bolivianos. Con el cuento continuo al final de este texto.
Por las informaciones que salen de Bolivia, se sabe que el TSE admitió al candidato Revilla muy a pesar de que en los dos últimos dos años residiera fuera de Bolivia. Según las reglas de juego, no debía ser admitido. Un candidato de otro Departamento de Bolivia fue rechazado por esa situación. Entonces, existe antecedente jurídico. Otro de los requisitos para ser candidato es hablar el idioma nativo del lugar, en este caso el Aymara. Ni a los de TSE, ni a nadie le interesó o interesa eso. Lo cierto es que Revilla no habla ese idioma. Contado los votos válidos, el indicado político obtiene 20,02 % (de todos los votos escrutados también los nulos, blancos y otros tiene apenas el 14%. Es el espejismo de democracia). En segundo lugar aparece René Yahuasi (6%), un aymara. Todos saben que en el Departamento de La Paz una mayoría de habitantes son aymaras.
Según la ley debía o debe haber un balotaje, pues nadie obtuvo el 40% más uno de votos. Revilla empezó a decir que “todos somos iguales” y que eso de la identidad étnica es un absurdo. Los izquierdistas hablan igual. Lo cierto debe ser que tanto los miembros del TSE como los gobernantes estarían muy preocupados por la potencialidad de Yahuasi y los votantes nulos, blancos y ausentes que en total hacen 32%. El triunfo de Yahuasi estaba cantado. Sus piernas estarían temblando. El 1° de abril las autoridades electorales sacan un comunicado: la Sala Plena acepta la declinatoria de participación en el balotaje por parte del partido que llevó como candidato a Yahuasi. El texto del comunicado continua e indica que bajo esa situación “no corresponde la realización de la segunda vuelta electoral, procediéndose a la proclamación de la otra candidatura.” La sorpresa fue total, el mismo candidato no sabía de la decisión de “su” partido NGP (Nueva Generación Patriótica).
Las acciones de los pillos y mentirosos no tienen límites. El “dueño” del partido NGP, después declarar desde su residencia en EEUU. que su partido efectivamente declinó su participación. Calificó a Yahuasi de “caballo de troya” afirmando que “detrás de la actuación de Yahuasi existen intereses vinculados al expresidente Evo Morales.” Según la fuerte informativa en FB, el dueño y señor de aquel partido, habría indicado que le habrían ofrecido millones de dólares, pero que ese no era el caso, sino lo que él quiere es evitar que su candidato se arme otra vez desde el socialismo. Es la lógica macabra de los mentirosos: si no eres su amigo eres su enemigo, eres socialista o evista. Derecha e izquierda manejan esa lógica.
El lector, tal vez, crea que eso es un caso aislado. No. Algo similar ocurrió hace 5 años atrás. Fallecido nuestro hermano preclaro Felipe Quispe (Mallku), sus colaboradores impulsamos la candidatura de su hijo, Santos Quispe. Aún es Gobernador de La Paz. A diferencia de Yahuasi, Santos ganó rotundamente. Para la sorpresa de todos, el dueño de la sigla con la que se presentó el hijo de Mallku no solo no quiso aceptar ese triunfo sino que él quería ser el gobernador. Nuestra empute fue grande. Hacer sondeos o consultas a los miembros del TSE no tenía sentido, pues ahí estaban sentados aquellos que por entonces eran evistas-masistas y querían evitar a toda costa el triunfo de nuestro candidato. Los llullakuna y suwakuna de siempre. Frente a esa situación un tanto desolado y desconcertado, los asesores de Santos en Bolivia decidieron ir por un camino radical. Cercaron la casa del dueño del partido y le amenazaron con incendiarla. La disuasión era sería, real y visible. Testigos de la escena indican que el propietario del partido salió corriendo de su casa y firmó la carta de aceptación del candidato ganador.
Continuo con el cuento de mi difunto papá Manuel Muruchi Quispe. Eran tres personas los viajeros con sus llamas. Debían pasar por un cañadón angosto y peligrosísimo. Todos sabían que ese era el lugar preferido para los pillos. Asaltaban a los viajeros quitándoles todas sus pertenencias. Incluso mataban a sus víctimas. Los viajeros sabían de esa realidad. Mi papá me decía, es de suma importancia munirse de conocimiento, yachana, para prevenir y planificar. Y tienes que conocer todos los detalles del lugar pero también el equipamiento y posible comportamiento de los atracadores. Dos de los viajeros, los más robustos, se armaron de palos, hondas y piedras. Debían ejecutar el plan. Acamparon antes de entrar al cañadón. Hicieron un sondeo del lugar para verificar en que parte estarían los malhechores. El tercer viajero debía continuar con las llamas por la ruta del cañadón. El engaño debía ser real y perfecta. El plan fue ejecutado exitosamente. Los pillos fueron sorprendidos por detrás y dados de baja. Los tres viajeros continuaron con el viaje y llegaron, ya al atardecer, al pueblo de los pillos y mentirosos. Aún estaban en el área de peligro. Se alojaron en una casa, donde vivía la dueña. Estaba sola, la preguntaron dónde estaba el marido. Ella respondió que él y su hermano salieron a trabajar. Ya era de noche y debían ir a dormir. Ya cuando estaban durmiendo, sus llamas se pusieron nerviosos y fueron despertados. Los viajeros escucharon murmuras. Se enteran que estaban en la casa de los pillos que fueron dados de baja. Hicieron lo que tenían que hacer. Empacar su bienes y escapar con todas las precauciones del caso.
Cuando vi la película de Georg Orwell “Animal Farm” o la lectura del cuento de Lewis Caroll (Charles Lutwidge Dodgson) “Alicia en el país de las maravillas”, no solo pensé en el cuento de mi papá sino también en lo que hoy sucede en Bolivia y el mundo.